Cuando la Justicia devuelve un abrazo
Hay resoluciones judiciales que ponen fin a un procedimiento. Otras, sin embargo, hacen algo mucho más importante: devuelven a un niño el derecho a abrazar a uno de sus padres.
En Derecho de Familia no existen vencedores cuando un niño pierde el vínculo con uno de sus padres. La verdadera victoria llega cuando la Justicia consigue restaurar ese derecho y recordar que los hijos no pertenecen a uno u otro progenitor. Tienen derecho a crecer con ambos, salvo que exista un riesgo real, grave y debidamente acreditado que justifique una limitación.
Como abogada, pocas satisfacciones igualan la de conseguir que un niño vuelva a abrazar a uno de sus progenitores.
Haber podido contribuir a ello en dos ocasiones consecutivas, defendiendo primero a la madre y después al padre, constituye un recordatorio de cuál debe ser siempre nuestra verdadera posición.
No defendemos hombres.
No defendemos mujeres.
Defendemos derechos.
Y, por encima de todos ellos, el derecho de un niño a no perder jamás a uno de sus padres porque un adulto haya decidido, por su sola voluntad, que el otro debía desaparecer de su vida.
Porque la Justicia puede tardar.
Pero cuando llega, también es capaz de devolver aquello que nunca debió ser arrebatado: un abrazo.
Iris M.ª Vega Cantero
Abogada especialista en Derecho de Familia